domingo, 21 de abril de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
¿Quien es negro-a?
Este articulo no lo he escribo yo, viene de los hermanos frances de "Cases Rebelles".
El término negro no es neutro. Deriva del simbolismo moral de la dicotomía negro/blanco. No tiene nada que ver con un análisis cromático preciso. Los negros-as no tienen la piel de color negro y los blancos-as no son blancos. Las personas de ascendencia negro-africana, en Africa o en otros lugares, tienen pieles que varían de más oscura a más clara, los cabellos más o menos rizados, con rasgos más o menos comúnmente reconocidos como negroides. No hay negro verdadero o falso.
…
¿El mestizaje? Yo soy lo que llaman comúnmente mestizo, termino por defecto del pensamiento racial, proveniente de la ganadería de animales pero también vegetal. El concepto mestizo es repulsivo cuando se supone que existe un nivel racial de pureza.
Pero alguien como Gloria Anzaldua ha reflexionado con dedicación al rededor del concepto de "mestizo". Cuando yo me digo mestizo hablo de haber nacido de una pareja negro/blanco en contraste con los niños nacidos de una pareja negro/negro, tal que blanco y negro han sido co.construidos.
Una vez más el pensamiento racial es hecho de fantasías, de aproximaciones, de auto-definiciones, y de asignaciones. Ciertas personas en el mismo caso no se dicen mestizos, sino mulatos, birracial, etc. Y ciertas personas revindican el termino mestizo por otros contextos sin implicar necesariamente la mezcla entre los grandes grupos raciales tal como han sido fabricados.
En lo que a mi concierne, tuve un padre blanco. Mi vivencia social no tuvo estrictamente nada que ver con la suya. Mis experiencias ligadas al hecho de ser negro, según mi propia definición, le son integralmente extranjeras, exteriores, incomprensibles. Mi presencia a su lado siempre genero miradas interrogantes. Pero crecí constantemente al lado de mi madre, es ella sobre todo quien me a criado; a ella nadie jamas le ha preguntado por que nosotros no éramos tan negros como ella. Siempre me consideré negro. Negro con un padre blanco.
…
Sin embargo, regularmente ciertos negros-as, sin duda con ojos de lince de la raza, la ironía al borde de los labios, elegían la primera ocasión para calificarme de blanco.
Escucharse calificado de blanco me es doloroso y violento sobretodo cuando el que habla no ignora que soy afro-desendiente. Y además… no, no soy blanco. Y no se trata de mi percepción. Jamás en mi vida un blanco me ha tomado por un blanco. Jamas un árabe, un indio, me han tomado por un blanco. Los escasos negros-as que se encargan de llamarme blanco ¿me toman ellos por un blanco? Definitivamente que no, me parece…
No ver aquello que físicamente viene de mi ascendencia no es más que un ejercicio de miopía voluntaria. Aplastando una parte de mi historia y la de la historia de los negros. Apuntando a negarme una parte desproporcionadamente constitutiva de mi mismo. Porque no soy mitad negro, que te guste o no. Los mestizos no son mitad-mitad, como seguido lo he escuchado estúpidamente decir. Ni el menosprecio, ni el amor, ni la educación, ni la historia, ni la cultura se han extendido en mi compartiendo 50/50. En un país globalmente blanco, en un mundo saturado de supremacía blanca donde he constantemente soportado racismo y negrofobia, soy negro. Constantemente me he sentido negro porque he sido construido como tal, por unas asignaciones, por mis decisiones y por un montón de procesos, conscientes o no.
Por su puesto, otros mestizos o negros de piel blanca no se dicen negros. Por varias razones, sean sus elecciones, sus historias, las construcciones. Personalmente, soy negro. Mestizo. Antillano. Caribeño. Del norte de Francia. Soy todo eso…
la piel clara la compartimos con otros negros-as en los mestizajes lejanos o desconocidos. Entonces, todos nosotros-as somos falsos negors, unos blancos? La idea subyacente detrás esas provocaciones es de expulsar al negro de piel clara al exterior del grupo, poniendo en duda su autenticidad negra. Aquel no sería "puramente" negro. Sobre el/ella pesa la sospecha. Pero sospecha de que? Los negros -as claros-as serán unos traicioneros por culpa de aquella parte de el Otro que les habita. Pero traicioneros de que? De cual causa?
…
Ciertos-as amarán también calificar de blancos a los negros de la diáspora. Sí, escuché que en Francia una africana militante idiota del Partido de Izquierda decir que los Antillanos eran ya un poco blancos-as.¿Blancos. Por qué? Porque han tenido la gran suerte de hacerse deportar, explotar hasta la sanggre. Porque las mujeres han tenido la oportunidad de hacerse violar masivamente por los esclavistas. Porque aquí como en otras partes en las Americas las pieles se has despejado de violaciones. Reprochar al descendiente de esclavo sus tintes, sus lugares, sus idiomas, su cultura, es reprochar a los escalvos de haberse convertido en esclavos. Lo que es patético y completa magníficamente la obra de los negreros. En la esclavitud perdimos todo porque éramos negros, pero además nos convertiremos en blancos. ¿Qué decir ante tanta tontería?
Para volver a los negros-as que son claros es verdad que el contexto colonial y de esclavitud los ha podido favorecer. Todo sistema de terror necesita unos intermediarios y ciertos-as se han aprovechado bastante, otros nada en lo absoluto. Algunos-as, como Soldedad de Guadalupe, es el ejemplo más conocido, han dado su vida contra la abominación de la esclavitud. A toda epoca negros más claros han servido infaliblemente las luchas del pueblo negro; Kathleen Cleaver, Angela Davis, Malcom X, Web Du Bois. Vayan a decirle que no solamente no son negros sino que son blancos.
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Los Africanos aficionados a la utilización que Malcom hacía de los proverbios. Sus respuestas eran tan reflexionadas y detalladas como lo fue también su alocución. Entonces un estudiante se levanta.
-Lo que me pregunto, Sr. Malcom X, es por qué usted se califica de negro. Usted tiene más aire de Blanco que de Negro.
El joven vuelve a sentarse. En la sala sombría, se escuchaban unas risitas incomodas y unos murmullos reprochadores.
Al principio, Malcom se ríe. El abre la boca y ríe fuerte, ríe mucho tiempo.
-Hermanito, espero que esa pregunta desde mi llegada en Africa. Son muchos a quienes ya se les pasó por la cabeza, pero tu eres el único que tiene las agallas de plantearla. Admiro tu coraje. Y bueno, a lo que estábamos. En mi casa, quiero decir, ahí donde nací, unos blancos me trataron de negro amarillo, de negro de piel clara, de negro rojo y orgullo, de negro sedicioso con piel clara, pero hasta hoy, nunca me habían tratado de Blanco. Lo que quiero decir, es que los Blancos, que deben saber incluso reconocerce entre ellos, nunca han cometido el error de cerrar los ojos sobre mi sangre africana. Es extraño explicar los efectos de la esclavitud en Africa, y el joven que ha planteado la pregunta, es probablemente el único que tenía la necesidad de poner los puntos sobre las i, pero si hay otros, les sugiero que escuchen con atención.
En calidad de esclavos, nosotros pertenecemos a amos.
Ellos hacen trabajar los hombres hasta que la muerte sobreviene. A su nacimiento, muchos niños tenían el mismo aspecto que yo. Los amos no reconocían a sus hijos, pero, por suerte, conservamos suficientes ideas africanas para creer que un hijo de madre era también de los nuestros, poco importa la identidad de su padre.
Antes de convertirme musulmán, a la época donde yo vagaba por las calles de America, unos negros, por culpa del color de mi piel, me llamaron "rojizo de Detroit". Algunos me maldijeron y me trataron con nombres que la decencia me prohibe repetir, pero ninguno de ellos intentó mandarme con los blanco. Fui aceptado. Ahí es a donde quiero llegar: si los Blancos que saben no quieren nada conmigo y que los Negros que saben quieren de mi, mi apariencia, me parece, no deja lugar a dudas. Yo soy un hombre negro. Nótese que yo no digo que soy un Negro americano. Yo no soy ni demócrata, ni republicano, ni americano.
Maya Angelou, Un billet pour l'Afrique, 1986
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Los negros-as que se estiman "puros" pueden hacer aquella elección política e histórica:
-reconocer que nosotros somos negros-as y que nos puede cortar esa parte de nuestra historia.
-reconocer que en la lucha de los negros contra el eurocentrismo y de la supremacía blanca, la exactitud de estos objetivos, incluso si estos pueden estar ligadas a las historias personales, no pueden estar ligadas al grado de melanina.
No puedo hacer nada contra vuestra percepción, pero en lugar de deformar o negar la realidad, creamos en la lucha.
…
Me niego a llamar racismo a lo que los negros-as más claros-as vivent como desprecio de la parte de otros negros. Es autodestrucción, marginación, tontería, ignorancia, pánica identitaria estúpida pero no racismo… Ese desprecio puede crear sufrimientos muy fuertes. Puede mandar uno de dos, lejos de estar cómodo. Pero no sirve ningún proyecto gobal contrariamente al menosprecio de los negros-as claros-as hacia los más oscuros-as que se inscribe en el orden de la supremacía blanca, la negrofobia, y las aspiraciones al blanqueamiento.
Otros mestizos-as también se creen emblemáticos de un futuro racial; intrínsecamente abiertos-as al mundo, o intrínsecamente subversivos-as, lo que es absurdo y pretencioso.
Todo eso existe por lo que admito que la desconfianza no es incongruente… A veces mi tinte me procura privilegios; me beneficio conscientemente o no. Tener una familia blanca, francesa, es tener eventualmente más llaves aquí en la sociedad anfitriona, entre los dominantes- Pude sacar provecho conscientemente o no.
Pero sé también que mi prima de mi edad quien creció en las Antillas no puede imaginar los insultos, las violencias, que conocí aquí, en una soledad casi absoluta. Ninguno de los dos ha eligió ser negro oscuro o negro claro, de crecer en Francia o en Guadalupe. Las verdaderas elecciones vienen después y son políticas. Yo siempre fui como una evidencia al lado de mis semejantes. Algunos-as han hecho bien espontáneamente la elección de reconocerme
en mi lugar. Otros se obstinan no solamente a negar una parte de mi mismo, sino también a jerarquizae la negritud en ficción de la melanina. Que se acuerden que es la colonización y la esclavitud quienes crearon el colorismo y sus jerarquías.
…
No sueño que un día todas las etiquetas identitarias desaparezcan. Encuentro eso utópico y plano como sueño. Hay que desear evidentemente que no se asocien más los rasgos, el color de piel, un origen geográfico a comportamientos, a una naturaleza, etc…Pero se necesita soñar la desaparición de palabras para luchar contra eso. Yo no sueño con una gran limpieza que mueva todos nuestros polvos de identidades bajo el tapiz universal; no es más que una fantasía aplastante nacida de una falsa revolución que dio lugar a los derechos "del hombre" y practicaba la esclavitud. Yo cuando apago las "Luces" sueño con una proliferación excesiva de étiquetas no exclusivas. No tengo ningún problema de ser, negro, mestizo, antillano, guadalupense, caribeño afro-descendiente, descendiente de esclavos, del Norte de Francia, etc.
Si los tranquiliza neutralizarme en sus grandes conjuntos fijos, entonces no han dejado la ansiedad.
Cuando me digo negro, negro hace referenciaa un grupo humano construido como tal. No un grupo natural, biológico. La raza no es eso. Negro es una denominación fabricada históricamente, socialmente,
etc. Hace alusión, cuando la ocupo, a los pueblos de Africa subasaharista y a
las poblaciones que de ahí descienden, los afro-descendientes, presentes en todo el resto del mundo. Hace referencia a una historia colonial marcada atestada de explotación de esclavos masiva.
El término negro no es neutro. Deriva del simbolismo moral de la dicotomía negro/blanco. No tiene nada que ver con un análisis cromático preciso. Los negros-as no tienen la piel de color negro y los blancos-as no son blancos. Las personas de ascendencia negro-africana, en Africa o en otros lugares, tienen pieles que varían de más oscura a más clara, los cabellos más o menos rizados, con rasgos más o menos comúnmente reconocidos como negroides. No hay negro verdadero o falso.
…
¿El mestizaje? Yo soy lo que llaman comúnmente mestizo, termino por defecto del pensamiento racial, proveniente de la ganadería de animales pero también vegetal. El concepto mestizo es repulsivo cuando se supone que existe un nivel racial de pureza.
Pero alguien como Gloria Anzaldua ha reflexionado con dedicación al rededor del concepto de "mestizo". Cuando yo me digo mestizo hablo de haber nacido de una pareja negro/blanco en contraste con los niños nacidos de una pareja negro/negro, tal que blanco y negro han sido co.construidos.
Una vez más el pensamiento racial es hecho de fantasías, de aproximaciones, de auto-definiciones, y de asignaciones. Ciertas personas en el mismo caso no se dicen mestizos, sino mulatos, birracial, etc. Y ciertas personas revindican el termino mestizo por otros contextos sin implicar necesariamente la mezcla entre los grandes grupos raciales tal como han sido fabricados.
En lo que a mi concierne, tuve un padre blanco. Mi vivencia social no tuvo estrictamente nada que ver con la suya. Mis experiencias ligadas al hecho de ser negro, según mi propia definición, le son integralmente extranjeras, exteriores, incomprensibles. Mi presencia a su lado siempre genero miradas interrogantes. Pero crecí constantemente al lado de mi madre, es ella sobre todo quien me a criado; a ella nadie jamas le ha preguntado por que nosotros no éramos tan negros como ella. Siempre me consideré negro. Negro con un padre blanco.
…
Sin embargo, regularmente ciertos negros-as, sin duda con ojos de lince de la raza, la ironía al borde de los labios, elegían la primera ocasión para calificarme de blanco.
Escucharse calificado de blanco me es doloroso y violento sobretodo cuando el que habla no ignora que soy afro-desendiente. Y además… no, no soy blanco. Y no se trata de mi percepción. Jamás en mi vida un blanco me ha tomado por un blanco. Jamas un árabe, un indio, me han tomado por un blanco. Los escasos negros-as que se encargan de llamarme blanco ¿me toman ellos por un blanco? Definitivamente que no, me parece…
No ver aquello que físicamente viene de mi ascendencia no es más que un ejercicio de miopía voluntaria. Aplastando una parte de mi historia y la de la historia de los negros. Apuntando a negarme una parte desproporcionadamente constitutiva de mi mismo. Porque no soy mitad negro, que te guste o no. Los mestizos no son mitad-mitad, como seguido lo he escuchado estúpidamente decir. Ni el menosprecio, ni el amor, ni la educación, ni la historia, ni la cultura se han extendido en mi compartiendo 50/50. En un país globalmente blanco, en un mundo saturado de supremacía blanca donde he constantemente soportado racismo y negrofobia, soy negro. Constantemente me he sentido negro porque he sido construido como tal, por unas asignaciones, por mis decisiones y por un montón de procesos, conscientes o no.
Por su puesto, otros mestizos o negros de piel blanca no se dicen negros. Por varias razones, sean sus elecciones, sus historias, las construcciones. Personalmente, soy negro. Mestizo. Antillano. Caribeño. Del norte de Francia. Soy todo eso…
la piel clara la compartimos con otros negros-as en los mestizajes lejanos o desconocidos. Entonces, todos nosotros-as somos falsos negors, unos blancos? La idea subyacente detrás esas provocaciones es de expulsar al negro de piel clara al exterior del grupo, poniendo en duda su autenticidad negra. Aquel no sería "puramente" negro. Sobre el/ella pesa la sospecha. Pero sospecha de que? Los negros -as claros-as serán unos traicioneros por culpa de aquella parte de el Otro que les habita. Pero traicioneros de que? De cual causa?
…
Ciertos-as amarán también calificar de blancos a los negros de la diáspora. Sí, escuché que en Francia una africana militante idiota del Partido de Izquierda decir que los Antillanos eran ya un poco blancos-as.¿Blancos. Por qué? Porque han tenido la gran suerte de hacerse deportar, explotar hasta la sanggre. Porque las mujeres han tenido la oportunidad de hacerse violar masivamente por los esclavistas. Porque aquí como en otras partes en las Americas las pieles se has despejado de violaciones. Reprochar al descendiente de esclavo sus tintes, sus lugares, sus idiomas, su cultura, es reprochar a los escalvos de haberse convertido en esclavos. Lo que es patético y completa magníficamente la obra de los negreros. En la esclavitud perdimos todo porque éramos negros, pero además nos convertiremos en blancos. ¿Qué decir ante tanta tontería?
Para volver a los negros-as que son claros es verdad que el contexto colonial y de esclavitud los ha podido favorecer. Todo sistema de terror necesita unos intermediarios y ciertos-as se han aprovechado bastante, otros nada en lo absoluto. Algunos-as, como Soldedad de Guadalupe, es el ejemplo más conocido, han dado su vida contra la abominación de la esclavitud. A toda epoca negros más claros han servido infaliblemente las luchas del pueblo negro; Kathleen Cleaver, Angela Davis, Malcom X, Web Du Bois. Vayan a decirle que no solamente no son negros sino que son blancos.
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Los Africanos aficionados a la utilización que Malcom hacía de los proverbios. Sus respuestas eran tan reflexionadas y detalladas como lo fue también su alocución. Entonces un estudiante se levanta.
-Lo que me pregunto, Sr. Malcom X, es por qué usted se califica de negro. Usted tiene más aire de Blanco que de Negro.
El joven vuelve a sentarse. En la sala sombría, se escuchaban unas risitas incomodas y unos murmullos reprochadores.
Al principio, Malcom se ríe. El abre la boca y ríe fuerte, ríe mucho tiempo.
-Hermanito, espero que esa pregunta desde mi llegada en Africa. Son muchos a quienes ya se les pasó por la cabeza, pero tu eres el único que tiene las agallas de plantearla. Admiro tu coraje. Y bueno, a lo que estábamos. En mi casa, quiero decir, ahí donde nací, unos blancos me trataron de negro amarillo, de negro de piel clara, de negro rojo y orgullo, de negro sedicioso con piel clara, pero hasta hoy, nunca me habían tratado de Blanco. Lo que quiero decir, es que los Blancos, que deben saber incluso reconocerce entre ellos, nunca han cometido el error de cerrar los ojos sobre mi sangre africana. Es extraño explicar los efectos de la esclavitud en Africa, y el joven que ha planteado la pregunta, es probablemente el único que tenía la necesidad de poner los puntos sobre las i, pero si hay otros, les sugiero que escuchen con atención.
En calidad de esclavos, nosotros pertenecemos a amos.
Ellos hacen trabajar los hombres hasta que la muerte sobreviene. A su nacimiento, muchos niños tenían el mismo aspecto que yo. Los amos no reconocían a sus hijos, pero, por suerte, conservamos suficientes ideas africanas para creer que un hijo de madre era también de los nuestros, poco importa la identidad de su padre.
Antes de convertirme musulmán, a la época donde yo vagaba por las calles de America, unos negros, por culpa del color de mi piel, me llamaron "rojizo de Detroit". Algunos me maldijeron y me trataron con nombres que la decencia me prohibe repetir, pero ninguno de ellos intentó mandarme con los blanco. Fui aceptado. Ahí es a donde quiero llegar: si los Blancos que saben no quieren nada conmigo y que los Negros que saben quieren de mi, mi apariencia, me parece, no deja lugar a dudas. Yo soy un hombre negro. Nótese que yo no digo que soy un Negro americano. Yo no soy ni demócrata, ni republicano, ni americano.
Maya Angelou, Un billet pour l'Afrique, 1986
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Los negros-as que se estiman "puros" pueden hacer aquella elección política e histórica:
-reconocer que nosotros somos negros-as y que nos puede cortar esa parte de nuestra historia.
-reconocer que en la lucha de los negros contra el eurocentrismo y de la supremacía blanca, la exactitud de estos objetivos, incluso si estos pueden estar ligadas a las historias personales, no pueden estar ligadas al grado de melanina.
No puedo hacer nada contra vuestra percepción, pero en lugar de deformar o negar la realidad, creamos en la lucha.
…
Me niego a llamar racismo a lo que los negros-as más claros-as vivent como desprecio de la parte de otros negros. Es autodestrucción, marginación, tontería, ignorancia, pánica identitaria estúpida pero no racismo… Ese desprecio puede crear sufrimientos muy fuertes. Puede mandar uno de dos, lejos de estar cómodo. Pero no sirve ningún proyecto gobal contrariamente al menosprecio de los negros-as claros-as hacia los más oscuros-as que se inscribe en el orden de la supremacía blanca, la negrofobia, y las aspiraciones al blanqueamiento.
Otros mestizos-as también se creen emblemáticos de un futuro racial; intrínsecamente abiertos-as al mundo, o intrínsecamente subversivos-as, lo que es absurdo y pretencioso.
Todo eso existe por lo que admito que la desconfianza no es incongruente… A veces mi tinte me procura privilegios; me beneficio conscientemente o no. Tener una familia blanca, francesa, es tener eventualmente más llaves aquí en la sociedad anfitriona, entre los dominantes- Pude sacar provecho conscientemente o no.
Pero sé también que mi prima de mi edad quien creció en las Antillas no puede imaginar los insultos, las violencias, que conocí aquí, en una soledad casi absoluta. Ninguno de los dos ha eligió ser negro oscuro o negro claro, de crecer en Francia o en Guadalupe. Las verdaderas elecciones vienen después y son políticas. Yo siempre fui como una evidencia al lado de mis semejantes. Algunos-as han hecho bien espontáneamente la elección de reconocerme
en mi lugar. Otros se obstinan no solamente a negar una parte de mi mismo, sino también a jerarquizae la negritud en ficción de la melanina. Que se acuerden que es la colonización y la esclavitud quienes crearon el colorismo y sus jerarquías.
…
No sueño que un día todas las etiquetas identitarias desaparezcan. Encuentro eso utópico y plano como sueño. Hay que desear evidentemente que no se asocien más los rasgos, el color de piel, un origen geográfico a comportamientos, a una naturaleza, etc…Pero se necesita soñar la desaparición de palabras para luchar contra eso. Yo no sueño con una gran limpieza que mueva todos nuestros polvos de identidades bajo el tapiz universal; no es más que una fantasía aplastante nacida de una falsa revolución que dio lugar a los derechos "del hombre" y practicaba la esclavitud. Yo cuando apago las "Luces" sueño con una proliferación excesiva de étiquetas no exclusivas. No tengo ningún problema de ser, negro, mestizo, antillano, guadalupense, caribeño afro-descendiente, descendiente de esclavos, del Norte de Francia, etc.
Si los tranquiliza neutralizarme en sus grandes conjuntos fijos, entonces no han dejado la ansiedad.
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CASES REBELLES
Articulo traducido desde una webradio francesa "Cases Rebelles"
http://www.cases-rebelles.org/
articulo original : http://www.cases-rebelles.org/qui-est-noir-e/
Gracias a nacha berrios bloomfield por la traducion desde el Frances !
lunes, 18 de febrero de 2013
El genocidio indirecto
La discriminación social y económica ha precipitado la disminución del número de afrouruguayos que integran la población nacional. Se trata, sostiene Rafael Bayce en este artículo, de "un genocidio indirecto no tan estudiado y fácil de entender y responsabilizar históricamente, como la matanza de los últimos charrúas por Bernabé Rivera".
Demográficamente, el primer negro que vino a América desembarcó en el segundo viaje de Colón.
La primera experiencia de traída de negro como mano de obra barata a este continente data de 1510, la primera autorización para hacerlo formalmente se remonta a 1532.
Se discute aún sobre si los primeros negros en arribar al Río de la Plata fueron introducidos por Hernandarias (que los incluye en su testamento) o con la expedición de Juan Ortiz de Zárate. En todo caso, fue antes del primer cuarto del siglo XVII.
Sí se sabe que un negro esclavo llamado Gregorio era pregonero dos años después de la fundación de Montevideo, en 1728. Hasta 1738 sólo existían esclavos introducidos personalmente por sus amos. Pero en ese año el Cabildo de Montevideo peticiona la introducción de mano de obra guineana, que llega en un navío de Thomas Navarro en 1743.
Ese flujo africano hace que el Censo de Viana en el Montevideo de 1751 registre casi un 15% de esclavos negros en el total de la población de 939 residentes (141).
La introducción de los negros no fue muy abundante hasta 1595, bajó el régimen jurídico de “licencias”, permisos de introducción pagos que no obligaban a la introducción efectiva y que podían ser renegociados.
La sustitución paulatina de las licencias por “asientos” (1595-1787), aumentó el ingreso de contingentes negros, porque el permiso obligaba a la entrada efectiva de esa mano de obra.
Aunque siempre hubo importación clandestina, además de la autorizada, el ingreso masivo de negros adquiere un gran impulso con las “capitulaciones” que pactan enormes ingresos de eslavos, ahora de tráfico libre y exento de impuestos (1787-1812).
En medio de este movimiento creciente de introducción de esclavos, del cual los españoles participaron tardía y débilmente, Montevideo, por Reales disposiciones de 1789, 1791, 1801 y 1809, monopoliza el sitio de introducción de negros en el Río de la Plata.
Las consecuencias demográficas no se hacen esperar. El Censo de Montevideo de 1805, registra 3.114 negros de entre 9.359 habitantes. Los negros que eran el 15% de los montevideanos en 1751, son ahora el 33% en 1805.
Pero en 1813, fin del período de florecimiento demográfico negro en Montevideo, son 14.000 de los 21.000 residentes, el 66% de la población.
En suma, demográficamente, los negros, desde 1751 a 1813, en 62 años, más que cuadruplican su participación porcentual en la población montevideana y centuplican en números absolutos su contingente dentro de un Montevideo que creció 25 veces en ese período.
Como consiguió Montevideo reducir, 150 años después, el contingente negro, del 66% de la población a un porcentaje menor al 10%, es un estudio que debería emprenderse. Seguramente es una mezcla de inmigración europea masiva, guetización, discriminación social y económica. En fin, un genocidio indirecto no tan estudiado y fácil de entender y responsabilizar históricamente, como la matanza de los últimos charrúas por Bernabé Rivera.
ABOLICION Y DISCRIMINACION
Pero el crecimiento demográfico inicial estaba acompañado de un también creciente miedo al número de negros y supuesto potencial de rebelión (el fantasma de Espartaco) y de una estigmatización moral y social etnocéntrica.
Por ejemplo, recién iniciadas las licencias, en 1550, se prohíben temporariamente porque se temía que las costumbres y la moral fueran afectadas por la religión y los bailes africanos.
Nada muy distinto ocurriría en el Montevideo de los años 1980 cuando la autorización para el monumento a Iemanjá dormía en escritorios gubernamentales.
A la discriminación sociocultural corresponde, inicialmente para aislar contingentes enfermos y apestados por las inhumanas condiciones de hacinamiento e higiene de los barcos negreros, la fundación, en lo que es hoy Capurro, del primer gueto negro, entonces llamado el Caserío de los Negros.
Allí la discriminación socio cultural tomó encarnadura gráfica y facilitó la discriminación económica que reprodujo el círculo vicioso de la pobreza y la marginalidad más tarde.
Sin embargo, esa pauperización, marginación y alimentación del círculo vicioso de la pobreza se dan la mano con la conquista de igualdades formales y la admisión de rasgos culturales negros que mienten su aceptación sociocultural.
En efecto, los bailes, danzas y reuniones de las “naciones” afrouruguayas son confinadas a extramuros y luego reducidas a guetos geográficos que sucedieron al Caserío de Capurro (Barrio Sur y Palermo, etc.).
Las celebraciones rituales son desreligoisizadas y convertidas en aporte exótico a las inversión fingida de las jerarquías sociales que consagra el Carnaval.
En ese panorama de marginación, genocidio indirecto y pseudo aceptación cultural, la Constitución de 1830, primera del Uruguay independiente, consagra la libertad de vientres.
En 1842, llegará la abolición de la esclavitud por el gobierno colorado, que será confirmada en 1846 por el gobierno blanco.
Los dos grandes partidos tradicionales uruguayos eliminan la esclavitud con honrosa precocidad en el mundo.
Pero simultáneamente discriminan, guetizan, alimentan el círculo vicioso de la pobreza negra, mienten su aceptación cultural en exotismo y permitiendo el brillo negro en lo secundario socialmente (jugadores de fútbol si, boxeadores también; ministros, médicos y abogados, no).
Por eso es que debemos celebrar con reservas la abolición de la esclavitud; importante como hecho ideológico, aunque en la práctica haya oscurecido la discriminación, la guetización, la pauperización y el genocidio masivo indirecto.
Por el sociólogo y escritor Rafael Bayce
domingo, 17 de febrero de 2013
"Es muy commún que a nosotros se nos eluda o se nos escamotee cuando no el nombre, el apellido; y es asi que nos encontramos con la "negra maría" o "el negro Benavidez" y nunca como corresponde, la señora o doña maría o el señor Benavidez...
Y lo más grave aún es que en la mayoría de los casos somos nostros los que más cooperamos en esa desvalorización de nustra personalidad."
César Techera, periodista afrodescendiente. 1947
Y lo más grave aún es que en la mayoría de los casos somos nostros los que más cooperamos en esa desvalorización de nustra personalidad."
César Techera, periodista afrodescendiente. 1947
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